La tercera y última temporada de «Good Omens» (Buenos presagios en español) no es exactamente una temporada en el sentido habitual. Se trata de un único episodio de 90 minutos con duración de largometraje: en esencia, una película final. La noticia en sí provoca sensaciones encontradas: por un lado, mejor esto que nada; por otro, cuesta no pensar que esta historia merecía un cierre completo y no una solución de compromiso marcada por circunstancias fuera de la pantalla.
El contexto de este formato es el siguiente: en 2024, Neil Gaiman se apartó de la producción de la serie. Uno de los dos autores de la novela original en la que se basa la serie, y además showrunner del proyecto, se retiró después de que cinco mujeres lo acusaran de agresión sexual. Gaiman niega las acusaciones, pero él mismo propuso no participar en la producción del final, manteniéndose únicamente a nivel de desarrollos previos del guion.
Sin embargo, el contexto más importante es otro: la base original de la tercera temporada, concebida mucho antes de todas estas acusaciones públicas. En 1989, antes incluso de la publicación de la novela original, los autores ingleses Neil Gaiman y Terry Pratchett asistieron a la World Fantasy Convention en Seattle. A causa del jet lag tras su llegada a Estados Unidos, pasaban las noches en vela hablando de una posible continuación titulada «668 — El vecino de la bestia» (668 — The Neighbour of the Beast). Esa secuela literaria nunca llegó a escribirse: primero lo impidió el traslado de Gaiman a Estados Unidos y, más tarde, en 2015, falleció Pratchett. Gaiman afirmó que, si llegaba a hacerse una tercera temporada, sería el lugar donde podría materializarse el material que ambos habían desarrollado juntos. En ese sentido, el final de «Good Omens» es la única oportunidad para que espectadores y lectores de ver al menos una versión de una historia de fantasía urbana basada en la continuación no escrita de los dos autores.
La segunda temporada fue, en realidad, más un prólogo extendido de la tercera que una historia independiente: una colección de fragmentos de distintas épocas, hilados por una línea argumental muy tenue. El propio Gaiman nunca lo ocultó, mientras que David Tennant y Michael Sheen sostuvieron todo el espectáculo gracias a una química que existe más allá de cualquier guion.
Ahora el proyecto dispone de solo 90 minutos para cerrar la historia. Si la primera temporada trataba sobre el fin del mundo y la segunda sobre las relaciones, la tercera aborda las consecuencias de las decisiones. Puede que un solo episodio no sea suficiente, especialmente cuando originalmente se habían previsto entre 4,5 y 5 horas de material, y no apenas una hora y media.
En cuanto a la historia: Azirafel (Aziraphale en el original) es ahora el Arcángel Supremo e intenta encontrar a Crowley mientras los planes para la Segunda Venida empiezan a tomar un rumbo inesperado y peligroso. Crowley, por su parte, está en lo más bajo, en el sentido más pleno y literal. La segunda temporada terminó con un cliffhanger en el que el ángel y el demonio finalmente se confesaron sus sentimientos, solo para separarse después en direcciones opuestas. Al mismo tiempo, el peor y el mejor momento para ambos.
Estreno: 13 de mayo de 2026 en Amazon Prime Video.
Posibles spoilers del final
Crédito: Narrativia, Amazon MGM Studios, BBC Studios, The Blank Corporation


